El mío fué una noche de noviembre, en un tinglado de la cuadra de mi casa, donde mi viejo guardaba el auto. De un momento a otro, mientras nos besabamos a full, mi chico me tira sobre el capot del auto y arranca a sonar la alarma. Demás está decir que salimos corriendo!
Al más osado lo sigo pensando!
Y la verdad, la criatura todavía me sigue moviendo el piso.